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Micorrización empírica

Josuah

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Micorrización empírica
« en: 14 Agosto de 2010, 06:01:21 pm »
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Este hilo proviene de Fertilizar las plantas forestales mejora su resistencia y su capacidad de arraigo



Tipos de micorrizas
http://www.monografias.com/trabajos-pdf2/tipos-micorrizas/tipos-micorrizas.pdf
« última modificación: 14 Agosto de 2010, 10:11:41 pm por Josuah »
No tienes un exceso de chumberas, tienes una deficiencia de cabras y ovejas.

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Micorrización de encinas
« Respuesta #1 en: 14 Agosto de 2010, 06:16:06 pm »
 MICORRIZACION DE ENCINAS.

--Hongos para Encinas.

Bibliografía consultada:
PULIDO PASTOR, A., 1994. Micorrización sencilla para viveros elementales. Revista Quercus, cuaderno 105. Madrid, págs. 34-36.
ACHA, A., ESTEVE-RAVENTOS, F., ILLANA, C., MANJON, J.L. Y MORENO, G., 1988. Los hongos de Extremadura y su aprovechamiento comercial. Revista Quercus, cuaderno 31. Madrid, págs. 27-35.
ORIA DE RUEDA, J.A. Y REYERO, J.M, 1997. Encinar, el bosque ibérico. Revista Biológica, nº 6. Madrid, págs 40-51.

Entre los hongos más importantes capaces de micorrizar con encinas encontramos los siguientes:

Cortinarius trivialis. El cortinario trivial es un Basidiomiceto con laminillas que se encuentra tanto en suelos calcáreos como silíceos. Es característico su tacto viscoso, tanto del sombrerillo como del pie, y la presencia de cortina más o menos patente (velo que protege a las laminillas y que en el hongo maduro se adhiere a la parte superior del pie). Es de color pardo claro y el de su esporada ocráceo, más o menos oscuro. Soporta estados del suelo bastante degradados (PULIDO PASTOR, A., 1994).

Leccinum lepidus. Es un Basidiomiceto con poros, la cutícula de su sombrero no es viscosa y tiene color avellana. Su pie es mazudo, dándole un aspecto robusto, de color amarillo al igual que la superficie porosa, con poros amplios. No es exigente y puede encontrarse en encinares degradados con suelo pobre (PULIDO PASTOR, A., 1994).

Lactarius uvidus. El Lactario húmedo es un Basidiomiceto del orden Rusulales que se distingue fácilmente por segregar un látex al corte que se torna rápidamente de color violáceo (PULIDO PASTOR, A., 1994).

Amanita ponderosa. Se la conoce vulgarmente con el nombre de "gurumelo". Se trata de una seta comestible, frecuente durante las primaveras lluviosas que crece en los encinares puros o mezclados con jaras. Se reconoce por ser unan especie grande y robusta, el sombrero alcanza los 15 centímetros de diámetro y el pie llega a los 3 centímetros de anchura. Presenta colores claros que van desde el blanco hasta el crema y sus láminas se encuentran más o menos apretadas pero siempre teñidas de un matiz blanquecino. Su carne es blanca y tiene una clara tendencia a volverse rosada al corte, característica que sirve para diferenciarla en el campo (ACHA, A., ESTEVE-RAVENTOS, F., ILLANA, C., MANJON, J.L. Y MORENO, G., 1988).

Un rasgo muy importante es su anillo fugaz, y sobre todo, la volva en forma de saco membranoso y persistente que suele ser blanca o estar manchada de un color pardo.

Amanita caesarea. La "amanita de los césares" u "oronja" es una seta muy hermosa, que se distingue fácilmente por su porte llamativo y por su sombrero, grande y carnoso, de color anaranjado a amarillo anaranjado, que alcanza los 20 centímetros de diámetro. Las láminas y el pie son de un tono que va desde el amarillo hasta el dorado. La volva, amplia y membranosa, se rompe en pocos lóbulos. La carne aparece blanca al corte (ACHA, A., ESTEVE-RAVENTOS, F., ILLANA, C., MANJON, J.L. Y MORENO, G., 1988).

Aparece en otoño, y crece bajo las encinas.

Boletus edulis. Su sombrero es de color pardo, con una cutícula levemente viscosa o húmeda, y su pie es ocráceo y bulboso, con un retículo blanquecino que lo recubre sólo en la mitad superior (ACHA, A., ESTEVE-RAVENTOS, F., ILLANA, C., MANJON, J.L. Y MORENO, G., 1988).

Puede encontrarse en los suelos ácidos, y a veces en los básicos.

Boletus aereus. Se le conoce como "boleto negro" por el color de su sombrero. Tiene un porte semejante a Boletus edulis y la carne de sus poros adquiere un color blanquecino durante su etapa juvenil (ACHA, A., ESTEVE-RAVENTOS, F., ILLANA, C., MANJON, J.L. Y MORENO, G., 1988).

Aparece en otoño, tras la época estival, sobre suelos principalmente ácidos.

Cantharellus cibarius. El "rebozuelo" es una especie ampliamente extendida por nuestra geografía. Es fácil de identificar por su olor agradable y por la coloración amarilla que, aunque puede presentar variaciones y hasta darse carpóforos de tonos blanquecinos o violáceos, no suele provocar confusiones con otras especies. La presencia de pliegues decurrentes bajo el sombrero, a veces anastamosados, y no de verdaderas láminas, es un dato decisivo para su correcta determinación (ACHA, A., ESTEVE-RAVENTOS, F., ILLANA, C., MANJON, J.L. Y MORENO, G., 1988).

Ganoderma lucidum. Llamado vulgarmente como "pipa", se trata de un precioso hongo lustroso y de color granate que abunda en los encinares. Empleada desde antiguo en la medicina China, actualmente se vende a precio de oro en nuestros mercados. En Japonés se denomina nada menos que "reishi" (hongo de la inmortalidad) (ORIA DE RUEDA, J.A. Y REYERO, J.M, 1997).

Otras especies que forman micorrizas con encinas son (PULIDO PASTOR, A., 1994): la hebeloma de olor a rábano (Hebeloma crustuliniforme), la lacaria lacada (Laccaria laccata), además de numerosos Gasteromicetos y Ascomicetos de carácter hipogeo, entre los cuales destaca el género de las trufas.



--Técnicas para micorrizar encinas.

Bibliografía consultada:
PULIDO PASTOR, A., 1994. Micorrización sencilla para viveros elementales. Revista Quercus, cuaderno 105. Madrid, págs. 34-36.

Un primer método sería el aporte de sustrato natural (tierra del lugar), que es un método perfectamente válido sobre todo para la transmisión de micorrizas ectotrofas, pero es bastante más costoso que otras técnicas más sencillas y además tiene el inconveniente de facilitar la posible introducción de agentes perjudiciales (Phytoptora, Fusarium, Alternaria), así como puestas o larvas de insectos y semillas de malas hierbas.

Un segundo método es el encapsulado de semilla, el cual requiere una gran preparación y presenta como ventaja principal, la proximidad entre al material fúngido y el vegetal, sobre todo en los inicios del crecimiento radicular. Se lleva a cabo mediante la pulverización de carpóforos o setas maduras, cuya harina se mezcla con un polvo inerte (arena, caolín, serrín) que le sirve de soporte, y con goma arábiga como adherente. Con esta mezcla se recubre la semilla, de manera que queda lista para su siembra.

Un tercer método es la solución esporal. Se dejan esporular los carpóforos sobre una lámina de papel de aluminio (generalmente vidrio, para evitar la desecación) y se lavan la esporadas con agua destilada recogiéndolas en un recipiente. O bien se dejan esporar los carpóforos directamente sobre agua destilada. De este modo se obtiene una solución de esporas, utilizable en riego o para sumersión de bellotas previa siembra, sobre todo en viveros.

Para el cálculo de dosis puede ser indicativa la cifra de uno a dos miligramos de carpóforo por planta que se quiera micorrizar.

Con estos métodos se consiguen porcentajes de inoculación superiores al 60%, que son muy aceptables.




--Micorrización de encinas con trufa.

Bibliografía consultada:
GARCIA ROLLAN, M., 1991. Cultivo de setas y trufas. Ed. Mundi-Prensa. Madrid, 174pp.
GOMEZ, J., MORENO, B., 1992. Las trufas del encinar andaluz. Revista Quercus, cuaderno 79. Madrid, págs. 34-35.
TELLERIA, M.T., 1994. Las trufas. Revista Quercus, tomo 1. Madrid, pág. 49.

Como trufas se conocen a ciertas especies del género Tuber (Ascomycetes). Presentan sus cuerpos fructíferos subterráneos, de olor agradable y forma globosa y verrugosa que recuerda a pequeños tubérculos (TELLERIA, M.T., 1994).

La diferencia fundamental entre las setas y las trufas es que sus esporas se forman en el interior de unas células en forma de botella llamadas ascas, en vez de formarse en el exterior en basidios (GARCIA ROLLAN, M., 1991).

Las trufas más importantes son:

Tuber melanosporum, Vitt. Es la trufa negra o trufa de Perigod. Se caracteriza por presentar cuerpos fructíferos con dimensiones que oscilan entre las de una nuez y una naranja. Peridio (cubierta) negro con tonalidades amarronadas y placas poligonales deprimidas en su ápice. Gleba (masa central) inicialmente blanca que al madurar adquiere tonalidades grisáceas y que puede llegar a ser de color marrón oscuro. La gleba tiene delgadas venaciones arborescentes (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Su olor es agradable y penetrante, y su sabor exquisito.

Se distribuye por distintas zonas de la España caliza. Es el hongo comestible más caro de España y llega a constituir un importante recurso económico en algunas regiones. Su recolección se realiza en los meses de diciembre a marzo (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Tuber brumale. Conocida vulgarmente como "trufa negra", es bastante similar a Tuber melanosporum, tanto en su distribución y hábitat como en su época de recolección. No es, sin embrago, tan apreciada, ya que su sabor es ligeramente almizclado, lo que le resta calidad gastronómica. Su aspecto recuerda al de una patata, su color es negro y las verrugas del peridio (cubierta) son poco prominentes (TELLERIA, M.T., 1994).

Tuber aestivum, Vitt. (trufa de San Juan o trufa de verano). Su aspecto es el de una avellana de color pardusco provista de verrugas muy marcadas (TELLERIA, M.T., 1994). Es fácilmente identificable por su capa externa o peridio, constituida a base de placas piramidales negras, y por su gleba (masa central) entre blanquecina y marrón claro, con venación abundante y ramificada (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Su olor es menos intenso y su sabor no parece ser tan apreciado como el de las dos especies anteriores.

En España se distribuye principalmente por su mitad septentrional. Crece en terrenos calizos pero con un mayor contenido de humus (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Su recolección se realiza en los meses de junio a noviembre.

Tuber excavatum, Vitt. Diferenciable por su consistencia córnea y color ocráceo, así como por la presencia de excavaciones en la base, a las que alude su nombre científico (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Tuber nitidum, Vitt. Carpóforos globosos y peridio (cubierta) de color amarillento, duro, liso o débilmente pubescente (cubierto de pilosidades). Columela (columnilla a la que están agarradas las entretelas) blanca y ramificada (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Tuber panniferum, Tul y C. Tul. Sus fructificaciones, de 1,3 a 5 centímetros de diámetro, se diferencian de las otras especies por la gran cantidad de pelos que emergen del peridio (cubierta), por su color pardo oscuro y por la gleba (masa central) de color blanquecino que con el tiempo adquiere tonalidades rojizas (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).

Tuber rufum, Pico. De aspecto parecido a T. nitidum, aunque de mayor tamaño, peridio (cubierta) más oscuro y duro, superficie del ascocarpo (aparato esporífero) de aspecto cuarteado y gleba (masa central) más coloreada. Tiene escaso valor culinario debido a su consistencia y al olor desagradable que despide en la maduración (GOMEZ, J., MORENO, B., 1992).


Suelos para la trufa.

Bibliografía consultada:
GARCIA ROLLAN, M., 1991. Cultivo de setas y trufas. Ed. Mundi-Prensa. Madrid, 174pp.

Los suelos más convenientes para la trufa han de ser frescos pero permeables, es decir, que drenen bien, por eso van bien los francos (medios) algo arcillosos, granulosos y con un gran porcentaje de piedras y cascajos pequeños.

No conviene que sean profundos, ni que se sequen rápidamente.

Deben ser alcalinos (básicos) o neutros, por lo que interesan los suelos calcáreos (con pH superior a 7,6).

Su contenido en materia orgánica debe ser bajo (menos del 7%), y la relación carbono/nitrógeno de alrededor de 10.

Estarán situados en lugares de clima mediterráneo, de 300 a 1.000 metros de altura, con lluvias de unos 600-900 milímetros (de las que conviene que caiga una parte en verano), con temperatura media de 22 ºC en el mes más cálido, sin heladas muy persistentes ni vientos continuos y con ligera pendiente.


Método de micorrización.

Bibliografía consultada:
GARCIA ROLLAN, M., 1991. Cultivo de setas y trufas. Ed. Mundi-Prensa. Madrid, 174pp.

Se detalla un proceso (muy fiable) de los muchos que hay para micorrizar con trufas:

    Se emplean semillas sanas, pesadas y maduras. No conviene coger las bellotas del suelo porque estarán contaminadas. Se puede evitar el riesgo de contaminación sumergiendo las bellotas durante media hora en una solución desinfectante de hipoclorito o quince minutos en solución de nitrato de plata al 0,1%, y lavando luego muy bien.

    En un recipiente con agua destilada o esterilizada, se echan unas trufas muy maduras que se deshacen después de haberlas lavado varias veces, seguidamente el recipiente se cierra. Después de algunos días es de suponer que las esporas de la trufa abundarán en el agua. Se sumergen en ella las bellotas y se tienen allí un día, agitando y removiendo de vez en cuando.

    A continuación las bellotas se siembran a 2-6 centímetros de profundidad en envases (contenedores) que contengan tierra esterilizada (de las características descritas anteriormente).

Para esterilizar la tierra se puede emplear el vapor, por ejemplo a 100 ºC durante una o dos horas sobre plancha con fuego por debajo. Después de la siembra se riega con la suspensión de esporas.

    Cuando al cabo de los meses han germinado las bellotas, y las plantitas se están desarrollando, se trasplantan a macetas más grandes con tierra también esterilizada, pues hay que procurar evitar que las plantitas se contaminen con otros hongos que pudieran competir con sus micorrizas. Se aprovecha el trasplante para cortarles la raíz pivotante, lo que hará que se desarrollen numerosas raíces secundarias.

    Por último, después de uno o dos años de la siembra, tiempo en que conviene que las plantas hayan estado protegidas en invernadero, se trasplantan al terreno definitivamente donde se quiere establecer la trufera. Ese es el momento en que conviene comprobar si ha habido micorrización correcta. En caso positivo se ven (lupa o microscopio) las micorrizas en las raicillas jóvenes muy ramificadas.

    Se aconseja que la plantación no sea densa, con unas 300 plantas por hectárea, aunque al principio se puedan poner muchas más para ir eliminando las defectuosas en años sucesivos. Cuanto más juntos se colocan los árboles antes comienza la producción, pero si después no se aclaran, dura pocos años. Se hace un laboreo previo o se cava cada lugar donde se hace el trasplante. Este se hace con mucho cuidado para que no se desprenda el cepellón (conviene empaparlo) al sacarlo de la maceta. Si las raíces se exponen demasiado al aire, las micorrizas morirán.

Este proceso conviene realizarlo en otoño o a principios de primavera. En realidad la plantación es igual a la plantación normal pero con más delicadeza.


Factores que afectan al desarrollo de una buena micorrización.

Bibliografía consultada:
CANO, A., DIAZ, G., HONRUBIA, M. Y TORRES, P., 1992. Manual para micorrizar plantas en viveros forestales. Monografías 54, ICONA. Madrid, 44pp.

Los factores que afectan el desarrollo de las micorrizas son:

    El exceso de agua es perjudicial para el hongo y por tanto para la micorrización.

En saturación de agua, las plantas desarrollan un tipo de raíces gruesas y carnosas (raíces de agua) que actúan como verdaderas esponjas de acumulación, y no producen raíces micorrizables.

    La temperatura es un factor que afecta en menor medida a la viabilidad del hongo, y por lo tanto, al proceso de micorrización.

El rango de temperatura en el que pueden sobrevivir los hongos micorrícicos es amplio, oscilando entre los 0 y 38 ºC, aunque esto depende evidentemente de la propia especie.

    El pH del suelo, salvo valores extremos, o por tratarse de especies vegetales o fúngicas determinadas, tampoco es un factor excesivamente crítico para el proceso de micorrización. Es cierto que cada hongo tiene un óptimo de crecimiento a un determinado pH, pero su viabilidad suele estar asegurada en un amplio rango del mismo.

    El uso de fertilizantes. Conviene recordar que los hongos micorrícicos han coevolucionado con las plantas en los sistemas naturales, que son medios no fertilizados.

Muchos trabajos han evidenciado un efecto negativo en la micorrización, en condiciones de altas concentraciones de fósforo, nitrógeno y potasio.

    Cualquier elemento contaminante, metales pesados, fungicidas, herbicidas, etc., suele afectar negativamente en la viabilidad del hongo y de la planta, y por consiguiente, en el proceso de micorrización.


Fuente
desaparecida
« última modificación: 12 Enero de 2016, 09:30:48 pm por Josuah »
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Re: Micorrización empírica
« Respuesta #2 en: 14 Agosto de 2010, 09:23:41 pm »
APLICACIÓN PRÁCTICA

Aunque la simbiosis hongo planta se encuentra muy extendida en todo el ecosistema terrestre, ya que el 90-95% de las plantas superiores se encuentran micorrizadas, la degradación del planeta, el uso indiscriminado de sustancias químicas por el hombre, etc., ha hecho que este se plantee formas alternativas de actuación, dando paso a actividades de tipo sostenible. Entre estas se encuentra la utilización de inóculos microbianos micorricícos.

En este sentido, la micorrización controlada en viveros es una operación cada vez más habitual en la que los viveristas han de tener en cuenta el destino final “su planta” para poderla tratarla con los elementos fúngicos más adecuados, ya que unas especies de hongos son más beneficiosos que otras en unas determinadas condiciones ambientales; además para que un programa en viveros sea eficaz se necesita utilizar hongos que sean competitivos tanto en vivero, como sobretodo en el campo.

Así se ha demostrado la efectividad de la inoculación con micorrizas en numerosos cultivos y regiones (Barea et al., 1993).

TÉCNICAS DE MICORRIZACIÓN EN VIVERO Y TIPOS DE INÓCULO

Distinguiremos tres tipos de inóculos:

Por una parte inóculo bruto se utiliza tanto en hongos endomicorricícos como ectomicorrícicos y consiste básicamente en suelo impregnado con propágulos de una especie o ecotipo determinado de hongo (esporas, micelio, raíces con vesículas y arbúsculos, etc) y se caracteriza por su grado de infectividad suele ser elevado y su manipulación sencilla, lo que le confiere un considerable interés de aplicabilidad.

En el caso de los hongos endomicorrícicos, se utilizan suelos de diversas texturas o sustratos (turbas), mezclados con arena, o arcilla expandida con algo de materia orgánica, esterilizándose antes de incorporar los propágulos del hongo deseado y la planta hospedante. La imposibilidad de cultivar estos hongos en el laboratorio y por lo tanto de producir micelio puro en cantidades significativas, debido a su obligado biotrofismo de dependencia respecto al hospedante hace que se reproduzca en contenedores junto a la planta.

Por otra parte, en la utilización de hongos ectomicorrícicos, distinguiremos entre plántulas producidas en bolsas de plástico y cultivos a raíz desnuda. En el primero el suelo forestal es mezclado con otros suelos más o menos arenosos y esta mezcla se lleva para el cultivo de las plantas. En el segundo. La tierra se vierte sobre el propio suelo del vivero con que se mezcla.

Este método aparte de acarrear repetidas extracciones de tierra en el momento, hecho que choca con la idea generalizada de conservación del suelo, presenta problemas de tipo biológico como son la posible introducción de malas hierbas y también de patógenos que afectan a la salubridad del vivero, además de ser la cantidad y la calidad de inóculo introducida desconocida y tremendamente variable de unos años a otros. Es por eso que además en la micorrización controlada con hongos formadores de ectomicorrizas se utilizan en otros tipos dos tipos de inóculos.

Por otra parte destacamos el inóculo esporal que se trata de suspensiones de esporas en agua destilada estéril y cuyas esporas se obtienen a partir de las esporas de los hongos, o bien a partir de fragmentos de himenio o gleba (según las especies utilizadas) triturados con agua.
Este tipo de inóculo puede conservarse a oscuras en frigorífico 4º-5ºC durante varios meses.

Para preparar estas suspensiones es suficiente recoger corpóforos maduros (no putrefactos), limpiarlos con un pequeño cepillo para quitarles la posible tierra que lleve adherida, trocearlos y directamente triturarlos con una batidora doméstica, con agua destilada y estéril hasta obtener una suspensión homogénea (Según el método descrito por Castellano y Molina, 1989).

Una vez obtenida la suspensión, la aplicación del inóculo esporal puede realizarse directamente sobre las plántulas mediante cualquier sistema que nos permita distribuir más o menos homogéneamente las disoluciones. Se deberán realizar varias tandas de inoculación (3 ó 4 veces), espaciadas entre sí unas dos semanas, para asegurar la correcta micorrización de las plántulas. Inmediatamente después de cada una de estas aplicaciones es importante regar las plántulas durante unos minutos, a fin de que las esporas que hayan quedado adheridas a la parte aérea de la planta caigan pronto sobre el sustrato, donde deben germinar.

Conviene realizar el tratamiento en el momento de la siembra o en el de la germinación de las semillas, para dar tiempo a las esporas que también germinen y desarrollen su micelio y las dosis totales de aplicación variaran según la especie hospedante.



Este sencillo método de microrrización controlada en vivero puede ser aplicado fácilmente por los viveristas, pues no requiere tecnología sofisticada, sino unos mínimos conocimientos micológicos para seleccionar bien las especies fúngicas adecuadas, aunque tiene sus inconvenientes, como son la estacionalidad de la fructificaciones de los hongos o la viabilidad temporal del propio inóculo aunque los porcentajes de micorrización con el hongo deseado son muy altos, ya que la cantidad de propágulos incorporados al sustrato son suficientemente elevadas.

Finalmente está el inóculo miceliar, que consiste en la producción de inóculos en el propio laboratorio; el cual se puede obtener a partir de varias fuentes: por aislamiento de cultivos de tejidos fúngicos extraídos directamente de los carpóforos, por germinación in vitro de esporas, o por cultivo del micelio a partir de la propia estructuras micorrícicas.

Su fabricación puede resultar complicada para la persona no iniciada en la manipulación de técnicas microbiológicas y es el que mayor esfuerzo requiere por los viveristas, aunque es más efectivo en cuanto al tiempo y porcentaje de micorrización y el más seguro en cuanto a introducción de otros organismos no deseados, etc


fuente
desaparecida
« última modificación: 12 Enero de 2016, 09:32:38 pm por Josuah »
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Re: Micorrización empírica
« Respuesta #3 en: 15 Agosto de 2010, 08:10:33 am »
Las leguminosas también presentan asociaciones tripartitas con el Rhizobium y
las micorrizas arbusculares, que mejoran el desarrollo de los nódulos y la
fijación de nitrógeno, e incrementan el rendimiento de los cultivos y la
eficiencia en el uso de los fertilizantes (Crush, 1974; Powell, 1976; Daft, 1978;
Kawall y Yamamoto, 1986; Ferrero y Alarcón, 2001). También al incrementarse
la absorción de fósforo por la micorriza se mejora el desarrollo radical y el
crecimiento de la planta, y se acelera la maduración de las cosechas.


Un sistema de inoculación que incluye una mezcla de hongos MVA con rizobios
que se adhieren a las semillas, como las de trébol, alfalfa y otras leguminosas
forrajeras, aumenta la tasa de germinación en el campo, donde una gran
proporción de semilla se pierde debido a su pequeño tamaño (Hernández y
Hernández, 1996).


Fuente
http://www.oviespana.com/extras/servicio_de_informacion/monograficos/micorrizas%20en%20fertilizacion%20de%20pastos.pdf
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Inóculo micorrícico
« Respuesta #4 en: 23 Agosto de 2010, 10:05:35 am »
INÓCULO MICORRÍCICO


Los inóculos micorrícicos se pueden preparar tanto en macetas tanto como en un hoyo revestido con materiales reciclados. El método es prácticamente el mismo en ambos casos.

--Recolecta tu tierra de partida: Cerca del 80% de la vegetación forma asociaciones micorrícicas, por eso se puede estar seguro de que se obtenga una buena tierra de partida en cualquier área no perturbada que contenga vegetación nativa, incluyendo árboles, arbustos leñosos y herbáceas perennes.
   Cava hasta una profundidad de 25cm aproximadamente, recogiendo tierra y todas las raíces finas que sea posible. Es mejor, pero no esencial, recoger la tierra de debajo de diferentes árboles y arbustos.

--Multiplica las micorrizas: Para multiplicar la cantidad de micorrizas originales utilizaremos plantas llamadas plantas “trampas”. En la tierra recolectada se desarrollan plantas anuales que dependen de las micorrizas. Como plantas trampa habitualmente se usan 2 tipos de plantas juntas, una es una especie de gramínea o Allium, y la otra una especie de leguminosa.
   Rellena unos cubos o macetas con tu tierra de partida o bien cava un hoyo de unos 50cm de profundidad y aisla el fondo con sacos de plástico u otro material de que se disponga, para luego poder extraerla.
   Deja las semillas de las dos especies que has elegido en remojo durante la noche, y siembralas en las macetas o en el hoyo, utilizando la tierra de partida. Pon las semillas más próximas de lo normal alternando las especies.

--Mantenimiento de las plantas “trampa”: Una vez sembradas casi te puedes olvidar de las plantas trampa, sólo hay que regarlas. Brotarán, desarrollaran raíces y formarán su asociación con los hongos micorrícicos.
   Tres meses más tarde las plantas estarán desarrolladas. Diez días antes de utilizar el “inóculo” tienes que cortarlas por la base del tallo y dejar de regarlas. Esto mata a las plantas trampas y engaña al hongo, que empieza a producir esporas para reproducirse. Diez días después extrae toda la tierra en bloque de la maceta o del hoyo, recoge las raíces y córtalas en trozos de un cm. De largo aproximadamente. La mezcla de estas tiras de raíz y de tierra son el inóculo.

--Usar el “inóculo”: Se añade un poco de “inóculo” en el momento de sembrar o plantar, de forma que las raíces tengan que atravesar una capa del mismo. El inóculo se puede usar con gran variedad de especies diferentes de árboles, arbustos y otras plantas cultivadas. Nunca se usarán fertilizantes ni herbicidas artificiales  para no matar a la flora del suelo.

Fuente
Este artículo lo copie hace tiempo de la revista la Fertilidad de la Tierra. Fue escrito por Sunseed
http://www.sunseed.org.uk/es/
« última modificación: 12 Enero de 2016, 09:38:36 pm por Josuah »
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Re:Micorrización empírica
« Respuesta #5 en: 28 Octubre de 2012, 12:11:54 pm »
INDEPENDENCIA Y ECOLOGÍA ECTOMICORRÍCICA EN VARIAS ESPECIES DE LOS GÉNEROS QUERCUS, PINUS Y EUCALYPTUS

http://www.biolveg.uma.es/abm/Volumenes/vol16/16_ORIA.PDF
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Re:Micorrización empírica
« Respuesta #6 en: 21 Octubre de 2013, 09:39:11 pm »
METODOS DE INOCULACIÓN DE VIVEROS
Los viveros necesitan de micorrización, para tal fin describimos los siguientes
métodos utilizados:

-CON SUELO DE BOSQUE
Consiste en extraer la tierra de la parte superficial de un rodal o bosque de la
misma especie que estamos produciendo en el vivero; en esta tierra habrán
cuerpos fructíferos, micelios y esporas de hongos micorríticos, raicillas micorrizadas, las que, lógicamente, sirven de inóculo.
Esta tierra, estando en el vivero, se debe mezclar con el substrato de repique
(que se utiliza para llenar las bolsas), cuidando que no se seque demasiado. La
proporción será de 10 partes de substrato de repique, para una parte de suelo de
bosque.
Para inocular las platabandas para producción a raíz desnuda, se mezcla el suelo
de bosque con la tierra de la superficie de la platabanda, cuidando que el suelo
de bosque no quede expuesto al sol; una vez micorrizadas las platabandas, ya no
será necesario repetir la inoculación en campañas posteriores.

-CON SUELO PROVENIENTE DE LAS BOLSAS
El suelo proveniente de la bolsa donde ha crecido una buena planta sin duda está
llena de micelios de hongos micorrizógenos, esta tierra la mezclamos con el
substrato de repique que sirve para llenar las bolsas, utilizando las mismas
proporciones que las utilizadas en el método anterior.

-CON SUELO PROVENIENTE DE LAS PLATABANDAS
A las platabandas se las inocula una sola vez, luego, el suelo está bien
micorrizado y vivo en micelio de hongos benéficos.
Por tanto se utiliza la tierra de las platabandas para inocular el substrato de
repique y las platabandas de un vivero nuevo.

-CON SUELO DEL BANCO DE MICORRIZAS
El banco de micorrizas se debe instalar en todos los viveros ya que su
construcción es muy sencilla. Para ello se dispone de suelo suelto; con el se
forma un trapezoide de unos 80 cm. de alto por 6 a 8 m. de largo, por 3 a 4 m. de
ancho en la base al nivel del suelo.
Las dimensiones son menores en la parte superior, debido a la inclinación de las
paredes laterales.
Cuando se tiene la tierra formando el cuerpo trapezoidal, se plantan las plantitas
bien micorrizadas. El banco podrá tener una a varias especies, según la producción del vivero.
El banco se debe instalar cuando las plantas han salido a campo definitivo; a su
vez las plantas que han crecido en el banco, tambien son sacadas al final de la
campaña y el suelo que muestra una riqueza enorme de hongos micorríticos, se
utilizará para ser mezclado con el substrato de repique en el momento de llenar
las bolsas.
Las proporciones pueden ser las mismas que las anteriores.
Se recomienda colocar hojas de pino para mantener la humedad y facilitar el
desarrollo del hongo.

-CON CUERPOS FRUCTIFEROS DE HONGOS MICORRIZOGENOS
Generalmente en época de lluvias se desarrollan en el bosque los cuerpos fructíferos o carpóforos de hongos micorríticos. Se recolectan estos hongos micorríticos y se ponen a secar bajo sombra a temperaturas no mayores de 30o C, una
vez secos se los tritura o muele aplicándolos al substrato de repique como si se
tratara de un fertilizante; se debe cuidar que los pedacitos de hongos no queden
en la superficie.
Algunas especies de Boletus deben ser tratadas tomando ciertas precauciones
debido a que se descomponen rápidamente, para dicho fin, se elimina la piel que
cubre el sombrerito, se pone a sacar al medio ambiente y bajo techo (nunca en
estufas); luego se los tritura muy facilmente.
Esta forma de inoculación con cuerpos fructíferos y esporas es muy práctica y
positiva ya que se agrega al suelo hongos seleccionados y puros.
Si los cuerpos fructíferos no son aplicados inmediatamente se los guarda en
bolsas plásticas debidamente cerradas, y la solución de esporas (agua destilada + esporas) en frascos, que
se guardan en un refrigerador a 4 – 5o C.

-CON PLANTAS BIEN MICORRIZADAS
Se utilizan de preferencia para micorrizar viveros donde se producirán plantones a raíz desnuda.
Consiste en plantar plantones bien micorrizados en la línea central y a lo largo
de toda la platabanda, a distancias de 1 a 2 m.; las plántulas se repican en sus
respectivas líneas alrededor de las plantas grandes, ya que sin duda éstas poseen
gran cantidad de micorrizas; por esta razón se desarrollaran rápidamente,
proliferando sus raíces y como consecuencia se multiplicarán los micelios de los
hongos.
De esta manera los plantones grandes micorrizan a los plantones pequeños,
quedando los hongos en el suelo, micorrizando el vivero. Terminada la campaña
de producción, se extraen las plantas grandes que fueron colocadas en la línea
central, cuidando que sus raicillas queden en el vivero; de esta manera se mejora
la eficiencia de la inoculación.

Fuente: Manual silvo agropecuario del servicio silvo agropecuario (sesa). Universidad nacional de cajamanca (UNC). Tomo7, producción y uso de suelos y agua.
No tienes un exceso de chumberas, tienes una deficiencia de cabras y ovejas.

Re:Micorrización empírica
« Respuesta #7 en: 05 Noviembre de 2013, 12:47:58 pm »
Bueno Josuah, pues aquí está mi aportación al tema de la micorrización empírica.

Para comenzar, comentar que para quienes pretendan esterilizar un sustrato en el que conseguir desarrollar las micorrizas, se puede conseguir hacer un esterilizador con pocos recursos. Consiste en una caja de metal de unos 50cm de ancho, por 8 o 10cm de alto y unos 30cm de fondo, que lleva en la parte inferior dos entradas de aire. En la parte superior, se han de realizar una serie de agujeros en la chapa, en la que  se realizan unos orificos que están separados entre sí y de los bordes más o menos por la misma distancia. Los orificos podrían tener 1cm de diámetro. En la parte inferior, donde se conenctan las entradas de aire, se podría hacer una pequeña cámara en la que se mezclarían aire caliente y aire frío. A ella llegan dos tubos por los que dos bombas diferentes introducen una el aire frío con el que regular la temperatura que entra en el cajón en el que está la tierra, y la otra bombea el aire caliente, a una temperatura de 70º (esta temperatura mantendrá con vida a la gran mayoría de organismos que no competirán con los hongos y destruirá a aquellos que los perjudicaría). Si el cajón está bien diseñado, con una hora a esa temperatura y siempre que la tierra se caliente ed manera homogénea en el cajón , se coseguirá un buen sustrato estéril. Yo no lo he empleado y no lo tengo construido, pero es un diseño que me ha recomendado un fitopatólogo que tenemos en la zona.

Yo lo hago de otra manera mucho más sencilla, aunque supongo que en el resultado favorable influyen la disponibilidad de hongos, la climatología local y bueno, en cierto modo el sustrato que añado, que contiene además de la hojarasca que cae de los árboles, viruta de la corta de leña de roble y haya. Supongo que a estos efectos la encina, el alcornoque o cualquier otro árbol en el que se encuentren micorrizados determinados hongos, puede valer. Eso sí, hay abundante cantidad de viruta, pero normalmente no tanta como para que se llegue a compactar con la humedad, aunque a veces, incluso eso no es ningún inconveniente.
El proceso es simple: recojo en el monte las setas (boletus principalmente, por aquello de poder utilizar los frutos), que normalmente están en muy buenas condiciones (sin agusanar, o muy poco y ni muy viejos ni muy jóvenes), sin cortar el pie. Lo arranco con cuidado y tapo el micelio con algo de hojarasca. Los deposito tal cual vienen en un pequeño hueco que hago con cuidado, sin compactar el fondo del mismo, y presiono levemente sobre la base del pie  para que queden fijados al suelo. Después de esto, solo hay que esperar que la naturaleza haga el resto. La mayoría de ellos, sufren algún mordisqueo de las babosas, pero todos terminan por descomponerse tras haber liberado sus esporas (suelen liberar las esporas después de más de 24 horas en el lugar. Se puede comprobar colocando un sombrero sobre una hoja blanca de papel con los poros hacia abajo). El "chucrut" que resulta después de 24-48 horas se puede utilizar para regar, que es otro de los formatos en los que realizao el micorrizado.


Primero los ingredientes fundamentales:
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A continuación el árbol en el que lo voy a dejar:
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Restos en descomposición de una seta junto al castaño:
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Ubicación de las setas. Las coloco en las proximidades del tronco, en este caso un castaño injertado de unos 8 años (aunque aun no ha comenzado a fructificar). Elijo ejemplares jóvenes de árboles, con un sistema radicular en crecimiento constante y de manera rápida. Lo hago cerca del tronco pues comprendo que sus raíces aun están cerca de este y las posibilidades de éxito son mayores:
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Visibilidad de los resultados (después de 3 años):
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El árbol en el que estoy realizando el proceso del micorrizado:
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Otra imagen, Las setas de la izquierda han brotado por este método. En la hojarasca que hay a la derecha de ellas, hay varias más en descomposición. En el sustrato de tierra y viruta de roble-haya han germinado 6 bellotas de roble -que se pueden ver en el suelo- que probablemente estén micorrizadas (no he levantado la costra para comprobarlo, pero os lo diré cuando lo haga).
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« última modificación: 12 Enero de 2016, 09:41:51 pm por Josuah »

Sisifo

  • 538
Re:Micorrización empírica
« Respuesta #8 en: 05 Noviembre de 2013, 11:44:15 pm »
Excelente la vision practica del metodo. Que variedades has conseguido implantar en el castaño? estas teniendo exitos similares con las diferentes variedades de setas?

un abrazo

Re:Micorrización empírica
« Respuesta #9 en: 07 Noviembre de 2013, 12:16:31 am »
Gracias Sísifo.

A ver, el micorrizado del boletus es difícil pero sí que tenemos varios robles (Quercus petrae) microzziados con suillus (no hay fotos, solo de los restos. Esto y más cosas se las debo al maravilloso Sistema Operativo "Ventanucos"). Cuelgo en una foto, los restos de uno ya totalmente descompuesto. Son comestibles (pertenecen al orden de los boletales). El único de los boletos que es muy tóxico es el Boletus satanas, pero aquí no lo hay (yo al menos aun no lo he visto).

Sísifo, quiero creer que a pesar de la dificultad que tiene obtener las micorrizas de boletus por este método (elijo los boletus porque como digo, no los hay mortales), he conseguido micorrizar el castaño con ellos (no creo que sean de otro tipo de hongos). Llevo casi cuatro años echando al pie de este castaño los poros y algunos sombreros completos estropeados por babosas o escarabajos (pero no de hongos tirados sino recolectados). Y "plantando" como he descrito las setas alrededor del tronco, con el poco micelio que se viene al recogerlas. Siempre viene algo. En concreto lo hago con boletus edulis, aereus, aestivalis, appendiculatus, erythropus, granulatus, ludirus y reticulatus. No sé lo que saldrá pero he podido ver (tampoco quiero hurgar demasiado debajo de la capa en descomposición) que hay micelio alrededor del pie del árbol, donde algunos de estas setas y sombreros han esporado. No lo hay más lejos, está allí, por lo que creo que ha de ser micelio de boletus. Creo que hay bastantes papeletas. De todas formas, quedan unos cuatro o cinco años para que en el caso de que llegarán a fructificar se empezaran a ver.

En los robles de 7-8 años hemos encontrado otro tipo de boletos (ninguno de los mencionados y que podrían ser suillus o leccinum (los que traemos son Suillus luteus, Leccinum testaceoscabrum y Leccinum carpini). Pongo fotos. Estos han aparecido por primera vez este año.

También empleamos lengua de vaca (Hydnum repandum) y algún otro que yo no conozco, los conoce mi compañera. Yo solo me dedico a crear las guarrerías fétidas que utilizamos y cómo no, a comerlos.

Y los árboles en los que estamos desarrollando este método son avellano, roble albar, serbal de los cazadores, castaño, tilo, acebo y abedules. Quiero probarlo en manzanos, perales y ciruelos aunque sea con otras setas.

Algunos de los viveros:

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También hay alguna Amanita muscaria (porque la belleza también es útil):
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Y estos son los resultados hasta ahora:
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Cuando coloco el pie del hongo en el suelo, procuro que el micelio entre en contacto con alguna raiz de árbol. De todas formas, las esporas suelen caer sobre hojarasca. Es el agua el que se encarga de que penetren en la tierra. Tambuén coloco semillas de árboles en alguno de estos viveros plagaditos de esporas de hongo, como el de la foto del cajón (la primera), donde hay hayucos, avellanas y bellotas.

Abrazos.
« última modificación: 12 Enero de 2016, 09:43:04 pm por Josuah »

Re:Micorrización empírica
« Respuesta #10 en: 07 Noviembre de 2013, 12:31:17 am »
Olvido una cuestión relativa a los cuidados sobre este método. En el algunos textos sobre micorrización, recomiendan dejar solo los poros (hablo de boletos), por aquello de que al descomponerse todo el sombrero pueden aparecer infecciones que acaben con el micelio del hongo. Si tienes la oportunidad de observar lo que sucede en la naturaleza, la seta se termina por consumir allí mismo, junto al micelio del que surgió, entre un mar de gusanos, insectos, etc, sin que aparentemente esto afecte al micelio mucho más que el hecho de que nosotros al recogerla, muchas veces impedimos que esta realice su función vital.

Abrazos.

.

Trini

  • 464
Re:Micorrización empírica
« Respuesta #11 en: 08 Noviembre de 2013, 01:26:56 pm »
Hola, Carlos. Te digo una cosa, me creí que me había vuelto idiota, cuando he visto tu nuevo nombre, menos mal que he visto en otro hilo que eres tú, !uf¡
Bueno, la entrada del día 5 era de Hortejón y la del día 7 de un admirador de Wells (supongo), vaya enredo.

Yo también hago mis pinitos con lo de introducir setas nuevas en mi terreno, pero me lo curro bastante menos que tú, la verdad. Menudo bochorno me ha dado cuando he visto lo meticulosamente que tú lo haces. Yo cojo algunas setas que me gustan y que podrían ir bien aquí, por que yo las haya visto cerca o en parecidas situaciones, las dejo con las esporas para abajo al pie de los árboles o incluso lejos, y a otra cosa, mariposa. Y mira, ahora ya hace dos años que me salen Boletus aereus y aestivalis por  la tierra del castañal de arriba (también hay alcornoques, encinas, algún quejigo y varios "mestos"), donde nunca los había encontrado antes; supongo que las esporas han hecho su trabajo. Y también este año han nacido varias Amanita caesarea, vete tú a  saber si por mi intervención o por qué. Pero la Lepista nuda se me resiste, o necesita más tiempo.

Una pregunta, de la entrada del día 5, en la última foto, las setas que nacen casi al pie del bidón, ¿qué son?

Bueno, nada más, besitos.

Re:Micorrización empírica
« Respuesta #12 en: 08 Noviembre de 2013, 03:08:32 pm »
¿Carlos? ¿Quién es Carlos?  ;D ;D ;D ;D Estás hablando con La máquina del tiempo, jajaja.

Bueno, la verdad es que si salen boletus  y has sido tú quien ha conseguido que eso sea así en pocos años, ya es todo un logro, así que me parece extraordinaria la noticia y me da ánimos para continuar con esta labor (aquí o donde sea, jeje). Que aparezcan las setas suele llevar unos cuantos años (normalmente a partir de 4 o 5 años para arriba) y además supongo que los castaños que mencionas tendrán sus años ya. De todas formas, las setas aparecen indistintamente siempre que los suelos estén micorrizados (y hay años en los que hay más fructificación que otros). Esto también es algo a tener en cuenta para hacer cálculos con relación a tiempos. Por cierto Trini, ¿qué son los mestos? Así me ahorro el tener que buscarlo en internet (vaya jeta la mía, jajaja).

Respecto a la pregunta, pues de momento no hemos sabido lo que son (lo digo por David mi amigo micólogo y por mí). Él es micólogo, fitopatólogo además, una eminencia con literatura publicada incluso, pero el j***do, no quiere dar una respuesta viendo solo las fotografías. No sé si se piensa que en función de lo que me conteste me voy a hacer un sofrito con ellas, y luego tendrá que asistir a la fiesta por mi marcha definitiva (que las palme, vamos) y no quiere sentirse responsable. En cuanto le vea os lo cuento, porque pienso llevarle una seta.

Yo pienso que son del género de los Agaricales o de las Armillarias.

Besos y brazos para todoas.


Re:Micorrización empírica
« Respuesta #13 en: 08 Noviembre de 2013, 03:12:18 pm »
Breve trabajo de Marcos Morcillo y Mónica Sánchez sobre la dificultad de la micorrización: http://www.micofora.com/pdf/articulos_9.pdf

Publicación del Misterio de Agricultura sobre el reconocimiento y la peligrosidad de las setas: http://www.magrama.gob.es/ministerio/pags/biblioteca/hojas/hd_1994_08-09.pdf




Trini

  • 464
Re:Micorrización empírica
« Respuesta #14 en: 08 Noviembre de 2013, 07:27:27 pm »
Bueeeno, vale, el Máquina...................pa ti la perra gorda............pero ojú, qué nombre más largo te has mercao, shavá.


Veamos, yo me imagino que si en 16 años que  hace que vivimos aquí (y ya de antes) nunca vi esas setas y ahora están, tendrá algo que ver mi "siembra" por darle un nombre más pomposo que científico. O eso me hace ilusión creer, claro. Pero también es posible que simplemente, como desde que nos hicimos cargo de la finca dejamos de arar el castañal, se empezó a desbrozar cortando la hierba sobre el terreno, a diferencia de anteriormente, que se cortaba con guadaña y se retiraba para hacer estiércol de ella y empezamos a sembrar leguminosas, la tierra se ha modificado a ojos vista, lo cual puede haber propiciado la aparición de setas que después de todo son habituales en estas tierras, incluso físicamente cercanas. En fin, ya te digo que no he seguido estrictamente la cosa, y que estoy tan contenta con el resultado que no le pienso buscar tres pies al gato, pero me siento incapaz de convertir mi experiencia en un sistema eficaz en cualquier sitio. Sin duda la presencia de micorrizas de manera natural y espontánea está detrás de mi "éxito". Pero sí hace ya 5 años que empecé la siembra, así que el tiempo que citas sería correcto. Y sí, los castaños llevan sus añitos aquí.

Un mesto es un híbrido natural de Quercus, en concreto y por aquí, de los tres que tengo y que citaba, encina, alcornoque y quejigo. Casi siempre tiene más aspecto de alcornoque o de quejigo que de encina , pero es realmente difícil de dilucidar qué grado de parentesco tiene cada mesto con cada uno de los "padres", pues son muy variables. De hecho aquí la gente los arrancaba sin cortarse un pelo, pues parecen resumir en sí las cualidades menos interesantes por aprovechamiento, es decir, no tienen  corcho, dan muy poco fruto y más bien amargo, son de hoja semiperenne y  de gran porte, precisamente las características que los convierten en árboles ornamentales de gran valor, pero son tan impredecibles como bellos. Yo los conservo, claro. Mesto es, creo,  deformación de "mixto", que hace referencia a su mezcla, por oposición a puro. Es palabra de aquí, supongo. O también de Extremadura, me parece.

No te olvides de secuestrar y hacer entrar en razón a tu amigo David. Ciertas cosas están por encima de la amistad, hasta él lo entenderá, cuando se lo expliques.........................despacio, desde luego; con cariño, faltaría más.  Jijijijiji¡Ay, que al final me meo¡

Besos, gente.


 

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